El señorío de Cristo sobre la vida abarca toda la realidad de la existencia histórica de los seres humanos, incluidas las esferas económica, social y política.
Pensar el Evangelio es crucial para participar en el Reino como discípulos de Jesucristo con coherencia e inteligencia en el mundo. Al fin de cuentas, éste fue creado coherente e inteligentemente por Dios