I. TRES ACERCAMIENTOS A LA ESCRITURA

Hablando en términos generales, existen tres acercamientos a las Escrituras, según la actitud que hacia la hermenéutica adopta el intérprete: el acercamiento intuitivo, el acercamiento científico y el acercamiento contextual.
a. El acercamiento intuitivo
Hace más de un siglo Hudson Taylor, el fundador de la Misión al Interior de China, escribió una carta a una señorita Desgraz en la que dio a conocer lo que más tarde habría de considerarse como su "secreto espiritual". Después de citar las palabras de Jesús según Juan 7:37, "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba," Taylor agregó:
¿Quién hay que no tenga sed? ¿Quién no tiene sed intelectual, sed del alma, sed del corazón o sed del cuerpo? Pues no importa cuál sea o si yo las tuviere todas, "Venga a mí y" ¿permanezca sediento? ¡Ah, no! "Venga a mí y beba".
¿Qué? ¿Puede Jesús satisfacer toda mi necesidad? Si, y mucho más que eso. No solo me promete bebida que apague mi sed. ¡No, mejor que eso! "El que cree en mí (el que yo he dicho), de adentro de él fluirá..."
¿Acaso es posible? ¿Habrá refrigerio para lo árido y lo sediento -humedecidas las tierras quemadas, refrescados los lugares áridos- pero más todavía, que sea tan saturada la tierra que broten las fuentes y fluyan los ríos? Si, las será. Y no meros riachuelos, llenos mientras duran las lluvias, luego secos otra vez... pero "de adentro de él fluirán ríos" -ríos como el potente Yang-tze, siempre llenos, siempre profundos. En tiempo de sequía pueden secarse los ríos, vaciarse los canales, pero el Yang-tze ¡jamás! Es siempre una corriente vastísima que fluye honda irresistiblemente.[1]
La lectura que hace Taylor de las palabras de Jesús pronunciadas en la fiesta de los tabernáculos en el primer siglo en Jerusalén, ilustra el acercamiento a las Escrituras que muchos cristianos adoptan en todas partes. Viene el caso hacer aquí algunas observaciones sobre el mismo.
1. El interés principal del intérprete se relaciona con la pertenencia y apropiación personal del mensaje a su propia situación. Las consideraciones hermenéuticas se dejan a un lado o bien se minimizan. En términos técnicos, el Sitz im Leben (la situación vital) desaparece, y el Sitz in Glauben (la situación de fe) se vuelve prominente. Se da por sentado que el lector moderno tiene acceso directo al significado del texto antiguo, siempre que pueda leerlo en su propia lengua. No hay conciencia alguna del papel del contexto histórico tanto en relación al texto como en relación al intérprete moderno. El supuesto básico es que la situación del lector contemporáneo coincide en buena medida con la situación representada por el texto original. El proceso interpretativo es el que aparece en el Diagrama 1.
2. El valor de este acercamiento está en que destaca tres hechos esenciales para la hermenéutica bíblica.
Primero, que las Escrituras estaban destinadas a la gente común, y no exclusivamente a los teólogos profesionales. (¿Acaso no fue el descubrimiento de esta verdad lo que llevó a los reformadores del siglo XVI a traducir y hacer circular la Biblia en lenguas vernáculas?)[2]
Segundo, hay un misterio en torno a las Escrituras, en el sentido de que la Palabra de Dios está dada en palabras humanas, y se las entiende mediante la iluminación del Espíritu Santo.
Tercero, que el propósito de las Escrituras no se reduce meramente a una aprehensión intelectual de la verdad, sino que implica una sumisión consciente a la Palabra de Dios que se hace oír en las Escrituras. Con las limitaciones que corresponden (como se verá más adelante), estos tres hechos revisten una importancia particular en momentos en que, en las palabras de Robert J. Blaike, "Sólo mediante la erudición sacerdotal de los 'críticos bíblicos' puede el hombre común recibir la doctrina de la Palabra de Dios.[3]
Por otro lado, el acercamiento intuitivo puede llevar fácilmente a alegorizaciones en las que se pierde el sentido literal del texto. Alguien ha dicho que la alegoría es la hija de la piedad y, en efecto esto ha sido corroborado por la historia de la interpretación bíblica desde los tiempos de los padres de la iglesia primitiva hasta la época moderna. Las interpretaciones fantásticas de teólogos tan reputables como Orígenes y Agustín, Lutero y Calvino, constituyen ilustraciones más o menos sofisticadas de un acercamiento a la Biblia inspirado en una actitud piadosa. Es la misma perspectiva que adoptan muchos predicadores modernos en su esfuerzo por lograr que el mensaje bíblico resulte relevante en su propia situación. La pregunta que corresponde plantearle a este acontecimiento si la apropiación del mensaje bíblico es posible sin violentar el texto bíblico.
b. El acercamiento científico (continúa)
[1] Howard y Geraldine Taylor. El secreto espiritual de Hudson Taylor. Chicago : Moody, s/f. pp. 180-181.
[2] "Todos los reformadores del siglo XVI, trátese de Lutero, Zwinglio o Calvino, creían que en las Escrituras Dios hablaba en la misma forma en que lo había hecho en los primeros días a los profetas y apóstoles. Creían que si el pueblo común tuviese las Escrituras en una lengua en que pudiese entender, o podrían oír a Dios hablándoles directamente, y podrían acudir a Él en busca de consuelo, calor o instrucción; y la descripción que hacían de lo que para ellos eran las Sagradas Escrituras, es simplemente el modo de decir que todos los creyentes pueden tener acceso a la misma presencia de Dios. Las Escrituras eran para ellos, por lo tanto, una revelación personal más bien que dogmática. Relatan la experiencia de una comunión con Dios disfrutada por sus santos en épocas pasadas, que todavía puede ser compartida por los fieles. En la historia de la Biblia, como lo concebían los reformadores, oímos dos voces: la voz de Dios que le habla con amor al hombre y la voz del hombre renovado respondiéndole a Dios en fe. Esta comunión no es algo muerto que pertenece a una época pasada; puede ser compartida aquí y ahora." (T. M. Lindsay, citado por Allan M. Stibbs en: Understanding God's Word, Londres : The Inter Varsity Fellowship, 1970. p. 27)
[3] Secular Christianity and God Who Acts. Londres : Hodder and Stoughton,1970. p. 27