Bajo los auspicios de la Fraternidad Teológica Latinoamericana, un grupo de políticos, teólogos y líderes eclesiásticos de todo el continente se reunió en la República Dominicana, en mayo de1983. El propósito era reflexionar sobre el poder político desde una perspectiva sociológica, antropológica, histórica y bíblica, con miras a desarrollar una comprensión más profunda de la responsabilidad política de los cristianos en el continente latinoamericano. El documento final de esta Consulta es la Declaración de Jarabacoa, el cual es el resultado de un diálogo en que se dio una rica fertilización de la reflexión y la práctica de políticos cristianos que estaban en ese tiempo involucrados en el gobierno o en instituciones oficiales de sus respectivos países.
Bajo
la dirección de Dios y convocados por la Fraternidad Teológica Latinoamericana,
un grupo de Evangélicos, entre ellos teólogos y políticos de América Latina,
nos reunimos en la localidad de Jarabacoa, República Dominicana, del 24 al 28
de mayo de 1983, para reflexionar en torno al tema “La Teología y la Practica
del Poder ”. Hemos gozado del compañerismo cristiano y de las bendiciones
derivadas del intercambio de experiencias diversas.
Reconocemos
nuestras limitaciones pasadas y presente para relacionar nuestra fe cristiana
con una acción política concreta.
Reconocemos
y lamentamos la generalizada apatía e indiferencia del pueblo evangélico
latinoamericano hacia las realidades sociales y políticas de nuestros países.
Somos conscientes de que diversas razones han influido para esta apatía e
indiferencia. Sin embargo, identificamos un reciente interés en estos asuntos
como una evidente acción del Espíritu Santo, por lo cual dicho interés debe ser
profundizado y alentado.
El dialogo
creativo y la reflexión seria desarrollados en nuestro encuentro nos han
llamado, una vez más, a responsabilizarnos en el campo político, no a pesar de
nuestra fe, sino por causa de ella.
Reafirmamos
nuestra firme convicción de fe en la Sagradas Escrituras y dentro de la tradición
de la Reforma proclamamos el señorío de Cristo sobre el individuo y la iglesia,
con la misma fuerza confesamos que Él es el Señor de toda realidad creada.
Consideramos que el poder redentor y renovador de Cristo no sólo afecta al
individuo, sino también a las esferas social, económica, cultural y políticas
en las que éste se desenvuelve.
Creemos que
es en el campo político donde menos hemos llevado, a pesar de su importancia,
las respuestas que Dios ofrece en su Palabra. Con el Pacto de Lausana, proclamamos
que “la salvación que decimos tener debe transformarnos en la totalidad de
nuestras responsabilidades personales y sociales. La fe sin obras es muerta”.
Como
discípulos de Cristo sentimos que su mandato de “ir por todo el mundo y hacer
discípulos” involucra, además de la proclamación y como parte de ella, el
cumplimiento de una misión de encarnación y servicio. Nuestro lugar está en el
mundo, donde debemos actuar como sal y luz.
Somos conscientes de que para desarrollar esta tarea necesitamos contar
con la presencia permanente del Señor, que vive y es victorioso. Con la fuerza
de su Espíritu obtendremos sabiduría y recursos para obrar conforme a su
voluntad en medio de los tiempos.
Como fruto
de estas reflexiones, y con espíritu de humildad y amor cristiano, nos
atrevemos a presentar al pueblo evangélico latinoamericano esta Declaración.
I. PRINCIPIOS
BÍBLICO–TEOLÓGICOS
1. La
Creación.
1.1 Dios es
el creador y sustentador de todas las cosas y asimismo el Señor de su creación
y de la historia.
1.2 Dios
creó al ser humano como la culminación de toda su obra, y lo dotó de una
dignidad que trasciende cualquier factor circunstancial.
1.3 El ser humano fue creado para vivir
en comunidad y solo alcanza su desarrollo pleno en relación de amor con los demás
(en familia, Iglesia, pueblo, etc.).
1.4 El ser
humano fue hecho por Dios con la capacidad de realizar un trabajo creativo y
hallar en éste una fuente de placer, realización personal y satisfacción de sus
necesidades básicas.
1.5 El ser
humano fue creado como mayordomo de la tierra, con la responsabilidad de
cultivarla y utilizar sus recursos para la Gloria de Dios y para su propio
bien.
El orden
político ha sido provisto por Dios como un medio de ordenamiento de la vida en
sociedad, de tal modo que cada miembro de esta se realice plenamente en
relación con Dios, con la creación, con sus semejantes y consigo mismo
2. El
Pecado
2.1 El ser
humano como ser libre optó por romper el pacto original con Dios y de allí
proviene su alineación básica respecto a su Creador, al orden natural, a sus
semejantes y a sí mismo.
2.2 Al
rechazar a Dios, el ser humano perdió la gloria de su dignidad.
2.3 Al
desplazar a Dios del centro de su existencia, el ser humano se hizo necio, se
envaneció con sus propios razonamientos y se entregó a sistemas y estructuras
que ofrecen una falsa seguridad. Su pecado adquirió así una dimensión social.
2.4 La
autoridad política ha sido ordenada por Dios como medio de preservar la vida en
sociedad, mitigando los efectos del egoísmo y poniendo límites a la violencia
social.
3. La
Redención
3.1
Jesucristo, Dios encarnado, se nos ofrece como redentor y como paradigma
perfecto para todos los hombres y mujeres, a fin de que en Él se forme la Nueva
Humanidad.
3.2 La
iglesia es el Cuerpo de Cristo, a través del cual Dios penetra en el mundo con
su mensaje de conversión y santificación por el Espíritu Santo.
3.3 La
principal tarea de la Iglesia es capacitar a los creyentes para ser hombres
nuevos que reflejen el carácter de Cristo, que manifiesten el Reino de Dios.
3.4 La
iglesia no está llamada a elaborar propuestas políticas específicas, ni al
identificarse con ningún sistema de organización social, ni a formar partidos
políticos.
3.5 La
iglesia si está llamada a solidarizarse con las luchas humanas para superar la
opresión, la miseria, la ignorancia, etc. Por eso. La iglesia tiene un rol
profético que la lleva a denunciar los sistemas injustos y a colaborar en la
construcción de una sociedad más justa y fraterna.
3.6 El
Estado guarda relación con el propósito de redención de Dios, ya que tiene la
tarea de crear un ambiente de tranquilidad y paz que haga posible la
proclamación del evangelio en palabra y acción.
4.
Perspectiva escatológica
4.1 Toda la
misión de la iglesia ha de realizarse con una oración al Señor:”Venga tu
Reino”. Con esto la iglesia expresa lo interino, lo inacabado de su misión,
pues se espera que el Señor en su venida purifique y perfeccione todo lo que
haya hecho en su nombre.
4.2 A la
vez, la expectativa escatológica de la iglesia relativiza todo sistema
económico y toda forma de gobierno, pues cualquier sociedad, por mucho que
supere a la que le precedió, no es la patria definitiva que los cristianos
anhelan, es solo una patria temporal entre tanto que viene en plenitud el Reino
de Dios.
I. PRINCIPIOS
PARA LA ACCIÓN POLÍTICA
Los
principios fundamentales sobre los cuales entendemos que deben actuar los
cristianos desde la perspectiva de su compromiso con el Reino de Dios son:
1. El valor
de la persona. El ser
humano es la realidad suprema y final en el marco del orden temporal. Su
existencia plena es el fin último de toda aspiración y organización social.
Jamás debe ser considerado como un medio o colocado como valor secundario. El
desarrollo integral de la persona debe ser una realidad cierta para todo ser
humano sin distinción de sexo, edad, raza, credo, ideología, nacionalidad o
condición social. El fin de toda acción política debe ser el de hacer posible
para todo hombre, mujer y niño una vida humana plena.
2. La
verdad. La práctica
de la verdad es fundamental para toda relación humana y, en consecuencia, para
toda convivencia social. Sin el imperio de la verdad, la vida social se torna
caótica y anárquica. Solo la vivencia solida de una sólida integridad moral
nutrida por la verdad puede ser garantía de orden, libertad y justicia. La debe
ser el origen y la meta de toda acción política orientada hacia una vida humana
plena. A su vez, es la verdad el medio por el cual se puede lograr la
realización plena de la vida humana que la política se propone alcanzar con su
acción.
3. La
libertad. La libertad
es imposible sin la práctica de la verdad. Es derecho inalienable de todo ser
humano y el valor mayor de su existencia como tal. Es la capacidad que tiene
cada ser humano de vivir y actuar en forma plena como persona sin imposiciones
arbitrarias. Esta capacidad se extiende hasta el punto en que llega el derecho
que tienen sus semejantes a ser también personas plenas y completas. Todo
programa de acción política deberá ser cuidadoso en reconocer la capacidad de
cada ser humano de desarrollarse para su realización como persona, y deberá
facilitar todas las oportunidades y estímulos posibles para ello.
4. La
justicia. La justicia
es imposible si la verdad y la libertad se ven frustradas. En un orden de
derecho, la justicia es la aplicación de la ley con el fin de que cada persone
logre la realización de sus derechos y cumpla la imposición de sus deberes en
la sociedad. Para que estos fines se realicen, la administración de la justicia
deberá ser imparcial, equitativa, accesible, independiente, rápida y eficaz.
Habrá justicia allí donde todo ser humano encuentre en el orden jurídico un
recurso donde ampararse del abuso y donde defenderse del atropello de sus
derechos. Una acción política justa es aquella que vela para que la justicia
alcance a todos, especialmente a los pobres y marginados de la sociedad.
Deberá, además, guiarse por un alto sentido social a fin de asegurar la desaparición
de las odiosas desigualdades en el disfrute de los bienes y servicios, las
cuales lesionan a las personas en su dignidad de criatura a la imagen de Dios.
5. La paz. La paz es hija de la verdad, la libertad
y la justicia. Como tal, es el resultado de la reconciliación de los elementos
dispares de la sociedad, sin que estos renuncien a su identidad ni se elimine
la heterogeneidad. La paz solo es real y duradera cuando surge de un pluralismo
en el que la unidad se verifica en la diversidad. Una acción política
responsable procurará desarrollar un pluralismo que, con su riqueza de matices,
enriquezca el cuerpo social y ofrezca a todos la oportunidad de hacer su
contribución particular para el bien general.
6. La
solidaridad. La
solidaridad es la expresión concreta de la voluntad. Fraternal de seres humanos
que viven en un orden de verdad, libertad, justicia y paz. El sentimiento de
mutua dependencia con miras al logro del bien común es básico para el
establecimiento de un orden social justo. Nadie puede ser plenamente feliz si
los demás no los son. Una acción política solidaria será aquella que pueda
conjugar la capacidad y la acción de los diferentes elementos constitutivos de
la sociedad, a fin de que todos cuenten con las posibilidades de la más plena
realización como persona.
7. La
democracia. La democracia
es un sistema de convivencia social por el cual una sociedad se organiza en
base a la participación libre y responsable de todos sus componentes en la toma
de decisiones y en la ejecución de las mismas. Como tal, la democracia para el
mejor camino para el logro de una sociedad en la que se impongan los valores
internos que coadyuvan al desarrollo de la persona humana. Esto significa que
la democracia es un estilo de vida que respeta el ejercicio de todos los
derechos inherentes al ser humano. Para una acción política democrática, la
democracia no puede quedarse en expresiones de simple corte jurídico o político
sino que incluye la dimensión económica y social.
8. La
política. La política
es una realidad ineludible ya que es la esfera natural de la vida humana que
facilita el complejo ejercicio de la dimensión propia del hombre en el plano
social. La política es un instrumento adecuado para el desarrollo de la verdad,
la libertad, la justicia, la paz, la solidaridad y la democracia entre los
hombres. Por ser un medio y no un fin, la política tiene que ver con la
situación, la organización, la competencia y los derechos propios de los seres
humanos en el logro de los fines que lleven al bienestar general.
9. La
sociedad civil y la sociedad política. Es la voluntad de Dios que las personas, para lograr su pleno
desarrollo como tales, se asocien. La familia es la primera y la más importante
de las asociaciones que así surgen y que toman distintas formas, tales como,
sindicatos, gremios profesionales, partidos, etc. Es posible, pues, considerar
como natural que los hombres que habitan un mismo territorio puedan
soberanamente decidir sobre los asuntos que les competen. De este modo, todos
los ciudadanos forman parte del Estado, con los consiguientes derechos y
deberes. El gobierno es el conjunto de las instituciones que hacen posible la
administración del Estado ejerciendo un poder que le es delegado por dichos
ciudadanos. Los gobernantes son las personas designadas para el manejo de las
instituciones del Estado. Es importante no confundir la lealtad debida al
Estado con la que se debe otorgar al gobierno o a los gobernantes.
III. ÁREAS
PARA UNA ACCIÓN POLITICA RESPONSABLE.
A la luz de
los principios bíblico-teológicos y los de acción política, consideramos necesario
tomar en cuenta las siguientes áreas para una acción política responsable:
1. El
individuo
1.1 La
persona es el objeto preferido del amor de Dios, quienes el único que tiene
derecho sobre su vida e integridad. Por ello, repudiamos cualquier forma de
represión de carácter político, que se manifieste mediante prisiones,
desapariciones, torturas, deportaciones, despojos y muerte.
1.2 La
función primordial del Estado es asegurar a los individuos derechos
fundamentales, tales como el derecho a la vida, a la libertad, a la
alimentación, al trabajo, a la salud, a la vivienda, a la educación, a la libre
asociación, y a creer o no, conforme a los dictados de su conciencia.
1.3 Dios
creó al ser humano como hombre y mujer. Repudiamos firmemente el grado de explotación
machista de que ha sido objeto la mujer en América Latina. Propugnamos la
igualdad jurídica, laboral, profesional, educativa, moral y cultural de todos
los seres humanos.
1.4
Afirmamos los derechos humanos en todo el mundo y reconocemos la autoridad de
la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y organismos similares para
promover el respeto a los mismos.
2. La
familia
2.1 Todo
ser humano tiene derecho a formar una familia. La familia como unidad
fundamental de la sociedad tiene el deber no solo de procrear, sino también de
formar mejores seres humanos y ciudadanos.
2.2
Consideramos necesaria la vigilancia de una patria potestad compartida y de una
legislación integral que contemple los derechos de cada uno de sus componentes.
3. La
educación
3.1
Consideramos la educación como un derecho fundamental del ser humano y un deber
que compete a la familia, a la iglesia y al Estado.
3.2 La
educación pública es responsabilidad del Estado y debe ser integral, accesible
y gratuita.
3.3
Propugnamos todo esfuerzo privado que impulse el desenvolvimiento de cada
persona por igual.
3.4
Propiciamos una educación formativa y metodológicamente actualizada al tiempo
que rechazamos una educación academicista, utilitarista y contraria a los
intereses humanos.
4. El
trabajo
4.1 El
trabajo es un medio por el cual el ser humano se asocia con Dios en su tarea
creativa en el mundo. Todo ser humano tiene derecho al trabajo como medio de
subsistencia y expresión personal y social.
4.2 Es
deber del estado adoptar una política laboral que propicie oportunidades de
trabajo para todos según su vocación. Percibimos la necesidad de humanizar el
trabajo y de poner la tecnología al servicio del ser humano y no a éste al
servicio de aquella.
4.3
Llamamos la atención a fin de que se establezcan relaciones laborales justas,
tendientes a eliminar la situación de pobreza y marginalidad creciente del
trabajador urbano y rural.
4.4
Auspiciamos toda política que se proponga ofrecer un sistema de seguridad
social, impedir los despidos injustificados, disminuir la tasa de sub-empleo y
desempleo, y resguardar la capacidad adquisitiva del salario real del
trabajador.
5. La
economía
5.1
Entendemos la actividad económica como una relación social que garantiza la
satisfacción plena de las necesidades temporales del ser humano. El objetivo de
lo económico no se orienta exclusivamente a la ganancia y a la acumulación de
capital, sino principalmente a la inversión social y a la producción de bienes
y servicios de consumo esencial.
5.2
Consideramos que los factores de producción (la tierra, el capital, el trabajo
y la organización) tienen, por encima de todo, una función social, y su uso,
aprovechamiento y explotación deben estar condicionados a los intereses de la
colectividad y al conjunto de la nación.
5.3 La
autodeterminación económica es un elemento esencial de la soberanía de los
pueblos. Por ello, consideramos como tarea urgente la recuperación, por parte
de nuestros países, de las concesiones económicas hechas a grupos e intereses
extraños, así como a minorías privilegiadas, que lesionan el patrimonio
nacional y son atentatorias a nuestra autonomía.
5.4
Propugnamos la democratización de la propiedad especialmente de la tierra, por
medio de un régimen de tendencia que garantice el acceso a la misma a aquellos
que la trabajan.
5.5
Respaldamos un nuevo orden económico internacional, que asegure la defensa de
nuestros recursos naturales y una participación más justa en los mercados. De
igual modo insistimos sobre el establecimiento de relaciones financieras
equitativas y que los recursos científicos y tecnológicos puedan estar al
alcance de nuestros países en términos más favorables.
5.6 Dada la
semejanza de la situación socio-económica de los países latinoamericanos,
propugnamos una mayor cooperación e integración económica a nivel regional y
continental. De igual modo nos manifestamos en favor de una cooperación más
significativa como otros países del mundo que aun no han logrado su desarrollo.
5.7
Declaramos que al poner a Dios al hombre como mayordomo de la tierra no
renunció a su señorío sobre la creación. Por eso. Nos manifestamos en contra
del mal uso del medio ambiente como resultado de una explotación indiscriminada
e irracional que amenaza con destruir la base biológica de nuestra existencia,
degradando la calidad de la vida.
6. La salud
6.1 La
salud es la expresión de una vida plena e incluye lo físico asi como lo mental,
lo social y lo espiritual.
6.2 La
sociedad debe tener una estructura de salud que cubra a todos los individuos de
forma adecuada. Sin embargo, reconocemos asimismo la necesidad de que toda la
comunidad aprenda a defender su propia salud.
6.3 La
iglesia, a través de organismos de servicio, debe comprometerse con la
promoción de la salud.
7. La
cultura
7.1 Aplaudimos
todo esfuerzo privado y del estado que impulse el desenvolvimiento de los valores
culturales y artísticos de las naciones.
7.2
Impulsamos toda iniciativa que motive la investigación científica, el
desarrollo tecnológico, la formación humanística para el bien de los pueblos.
8. Los
derechos humanos
Alertados
por la triste situación de los derechos humanos en nuestro continente y en
consonancia con la Palabra de Dios y la Declaración Universal de los Derechos
Humanos:
8.1 Nos
comprometemos a luchar en defensa de las poblaciones indígenas contra el
exterminio físico, social y cultural a que son sometidas; por la preservación
de sus valores culturales y de los recursos naturales necesarios para
supervivencia.
8.2 Nos
proponemos combatir contra el racismo que afecta especialmente a las
poblaciones negras de nuestro continente, contra todo tipo de discriminación
social en particular en el campo de la educación, la cultura, las relaciones
sociales y el trabajo.
8.3
Apoyamos una amplia defensa de los ciudadanos acusados de crímenes comunes o
políticos, la proporcionalidad entre la pena y el delito, la integridad física
y síquica del detenido, y programas de rehabilitación que permitan al ex
delincuente integrarse a una vida social útil.
8.4
Propugnamos medidas a favor de los impedidos a fin de que gocen de condiciones
de vida y de trabajo y se integren a las instituciones y procesos sociales; a
favor de los ancianos, a fin de que cuenten con el apoyo afectivo y los medios
de vida hasta el fin de sus días; a favor de los extranjeros, a fin de que no
se vean sujetos a discriminaciones y hostigamientos por razón de su nacionalidad.
9. Las
comunicaciones
9.1
Reconocemos la influencia de los medios de comunicación en la promoción y
afianzamiento de determinados modos de comportamiento, por lo que estos tienen
que ajustarse a la afirmación de la dignidad de la persona.
9.2
Defendemos el derecho de cada persona a estar informada objetivamente, así como
a expresar su pensamiento libremente.
9.3
Declaramos inadmisible la manipulación de los medios de comunicación por parte
de determinados intereses particulares o estatales.
9.4 Los
medios de comunicación deben estar al servicio de la comunidad y abiertos a
toda manifestación que represente el sentir de sectores minoritarios.
10. Relaciones
internacionales
10.1
Creemos que es fundamental el establecimiento de una plena cooperación
internacional en lo económico, social y político, a través de las relaciones
bilaterales y multilaterales, respetando los principios de autodeterminación de
los pueblos, la no intervención de la igualdad jurídica.
10.2
Incentivamos también la necesidad de desarrollar relaciones más amplias con el
continente africano, principalmente con sus pueblos de origen luso-español.
10.3 Nos
oponemos firmemente a la carrera armamentista, defendemos la utilización de los
medios diplomáticos como forma para solucionar los conflictos internacionales y
condenamos terminantemente el uso de la energía nuclear para fines bélicos.
IV.
SUGERENCIAS PRÁCTICAS PARA LA ACCION POLITICA DE LOS CRISTIANOS
Sobre la
base de los principios bíblico-teológicos y de acción política enunciados,
alentamos al pueblo evangélico a actuar de las siguientes maneras en las áreas
mencionadas:
1.
Congregaciones locales
1.1
Intercediendo en oración por la nación y sus autoridades, confesando los
pecados sociales y agradeciendo los beneficios otorgados por Dios.
1.2
Enseñando todo el consejo de Dios y formando hombres y mujeres que vivan en
base a los valores del reino.
1.3
Sirviendo por todos los medios posibles por amor al prójimo, dando especial
atención a los sectores menos privilegiados de la población.
1.4
Declarando el juicio de Dios respecto a pecados personales y sociales, con
miras al arrepentimiento, al perdón y a la reconciliación en Cristo.
1.5
Estimulando a la consideración de la situación concreta de nuestros pueblos y a
la reflexión sobre la responsabilidad cristiana frente a ella.
1.6
Fomentando entre sus miembros una vida comunitaria que sea modelo para la
sociedad toda.
2.
Asociaciones y denominaciones eclesiásticas
2.1
Fomentando la reflexión y la acción común en torno a intereses y problemas
nacionales, regionales e internacionales.
2.2
Esforzándose para alcanzar un consenso en relación con la identificación de los
problemas que plantea la realidad y las soluciones posibles desde una
perspectiva cristiana.
2.3
Auspiciando una educación teológica que contemple la formación política básica
de los estudiantes y encuentros que ayuden al pueblo evangélico a tomar
conciencia de su papel en relación a la vida nacional.
2.4
Reivindicando ante las autoridades las aspiraciones legitimas de la comunidad.
3.
Movimientos y grupos especializados
3.1
Constituyéndose en movimientos o en grupos de estudiantes, profesionales,
obreros, empresarios, amas de casa, docentes y otros, con el propósito de
reflexionar y actuar en relación a los problemas de nuestras sociedades.
3.2
Participando conjuntamente en grupos constituidos como partidos políticos,
sindicatos, asociaciones civiles, etc. Esta acción deberá estar en armonía con
el evangelio e iluminada por la experiencia histórica de la iglesia.
4.
Creyentes como individuos
4.1
Reconociendo la validez de la autoridad que le cabe al Estado y particularmente
a sus instituciones para el ordenamiento de la vida en sociedad.
4.2
Asumiendo sus derechos de elegir y/o ser elegidos y de pedir cuentas a las
autoridades establecidas.
4.3 Pagando
los impuestos y cargas tributarias establecidas.
4.4
Sirviendo responsablemente a la patria toda vez que esta lo reclame y siempre
que ello sea compatible con el señorío de Cristo sobre su vida.
CONCLUSIÓN
Al concluir
nuestra consulta, alabamos a Dios por haber permitido reunirnos para
reflexionar a la luz de su Palabra sobre temas de suma importancia para la
sociedad y la Iglesia en América Latina. Nos hemos sentido abrumados por la
complejidad de los problemas sociales considerados. Hemos tomado conciencia de
las limitaciones propias y del pueblo evangélico del cual formamos parte. Hemos
reconocido nuestra necesidad del perdón de Dios por nuestra falta de
sensibilidad cristiana en relación a la difícil situación que viven nuestros
pueblos. A la vez hemos sido enriquecidos por la comunión mutua. Hemos
profundizado nuestra compresión de las demandas del Reino de Dios en este
momento crítico de nuestra historia. Hemos renovado nuestro compromiso con el
Señor Jesucristo, con su iglesia y con las naciones en las cuales Dios nos ha
colocado para serle testigos. Hacemos un llamado a todos nuestros hermanos y
hermanas en Cristo a unirse a nosotros en el propósito de orar y trabajar en el
poder del Espíritu Santo a fin de que le Reino de Dios se manifieste mas
plenamente en nuestra sociedad. A quinientos años del nacimiento de Martín
Lutero, afirmamos que nuestra justificación es por la gracia de Dios por medio
de la fe. Asimismo, oramos que la fe nuestra y la del pueblo evangélico en
América Latina sea siempre la fe que obra por el amor y se goza en la esperanza
de cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. ¡A Dios sea la
gloria por los siglos de los siglos¡ ¡Amén¡"
Muchas gracias a quienes hicieron posible esta declaración. Es muy completa. Debe ser una lectura obligatoria para los pastores, así como para aquellos que militan en la política. Recomiendo tenerla siempre como manual de consulta en la coyuntura política de nuestros pueblos latinoamericanos.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar