jueves, 3 de enero de 2013

La situación socioeconómica y política de América Latina



  

Por Robinson Cavalcanti, brasileño, profesor universitario, politólogo, pastor y autor de varios libros.  

El presente artículo fue publicado en el Boletín Teológico de la Fraternidad Teológica Latinoamericana en Diciembre de 1991 (hace ya más de 20 años).

 

 

 1. Un continente en construcción


Somos un continente en construcción. En contraste con las antiguas civilizaciones asiáticas y de la antigua Europa que cuentan con siglos y siglos de historia, con una cultura e instituciones establecidas, el Nuevo Mundo —a pesar de los 500 años de su «descubrimiento»— continúa siendo una región marcada por la inestabilidad y por grandes interrogantes en relación con su futuro.

Antes de la presencia ibérica nunca fuimos una unidad. Vivíamos divididos en etnias y unidades políticas, en reductos culturales bastante diferenciados. A esa di­versidad original hay que agregar la diversidad de la empresa colonial de dos pue­blos ibéricos —españoles y portugueses— cuyas acentuadas diferencias no deben ser minimizadas. La interacción entre los diversos colonizadores y nativos se refleja en los perfiles distintos de los virreinatos castellanos y de las varias capitanías portugue­sas en América.

Una diferenciación adicional aparece con la importación de la mano de obra esclava africana (a su vez originaria de diversos contextos del continente negro), de presencia muy significativa principalmente en nuestra costa atlántica.

¿América Latina será apenas la porción de tierra que está entre el continente antártico y los Estados Unidos? Tenemos en común el idioma (que son dos), la reli­gión (cuyos porcentajes, influencias y características no son uniformes) y la pobreza (dividida asimétricamente) que nos dice que estamos en la periferia del sistema inter­nacional.

La diversidad de un continente en construcción: eso quiere decir que lo que había fue destruido, lo que fue traído no puede ser trasplantado y lo nuevo aún no se consolidó.

Esta construcción también nos distancia de los novísimos países africanos, frutos de la reciente descolonización: la artificialidad de sus fronteras, la debilidad de sus estados nacionales, la carencia de equipos de líderes nativos los diferencia de nuestra América adolescente, de élite criolla (mazomba).


2. Independencia y dependencia

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