domingo, 23 de septiembre de 2012

COMUNIDAD CRISTIANA Y COMUNIDAD CIVIL (2)


Diferencias entre ambas comunidades

La comunidad civil engloba a todos los ciudadanos, cristianos o no. Por esto es incapaz de concienciar homogéneamente su relación con Dios, y no puede apelar a la Palabra o al Espíritu para establecer su orden propio. En sí misma es espiritualmente ciega e ignorante: no tiene la fe ni el amor ni la esperanza. En ella, no hay confesión de fe, ni mensaje que anunciar, no se reza ni se es hermano o hermana. A nivel religioso - "religión" es la única palabra que tiene para designar el ámbito propio de la Iglesia- su sabiduría suprema es la tolerancia. Por esta razón sus tareas son siempre exteriores, relativas, provisionales. Por lo mismo ha de cargar con métodos de coacción física - "brazo secular"-, extraños por definición a la comunidad cristiana. le falta lo que es esencial a la Iglesia: la ecumenicidad. La ciudad tiene muros; está más o menos cerrada con relación a otras, con los conflictos que esto supone. Por esto le falta correctivo o defensa para poder esquivar una doble tentación: la de descuidar sus instituciones o la de erigirlas en absolutos, tentaciones que constituyen la causa de su ruina. Vista desde la Iglesia, la "otra" comunidad aparece en su carácter frágil, vulnerable y provisional.

Sin embargo, la comunidad cristiana no puede mirar con paternalismo al estado. ¿Se puede establecer una clara línea divisoria entre creyentes sinceros y dudosos? Ni la Palabra ni el Espíritu están a nuestra disposición. Puede haber iglesias muertas, sin fe, sin esperanza, y sin amor. Es verdad que la Iglesia ha renunciado a la coacción física, pero de hecho esto se debe a que no tiene posibilidad alguna de emplearla. Tampoco faltan en el seno eclesial luchas emprendidas para asegurarse posiciones de dominio. Y la ecumenicidad ha faltado tanto que ha sido necesario crear un movimiento ecuménico especial.

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